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viernes, 4 de mayo de 2012

Agujero negro devorando una estrella

Según la astronomía se conocen hasta el momento tres posibles formas en las que puede morir una estrella dependiendo de la cantidad de masa que posea cada una de ellas. En general existen dos tipos de estrellas, las ligeras y las pesadas. Las primeras son aquellas cuya masa es menor a seis veces la de nuestro sol, el destino de éstas es lento, sin prisas. Una vez que se agota su combustible aumentan su diámetro cientos de veces más hasta convertirse en una gigante roja para después disminuirlo paulatinamente hasta alcanzar un diámetro similar al de la tierra. El segundo tipo de estrellas se divide en dos; las primeras son aquellas cuya masa es mayor a seis y treinta veces la del sol, éstas tienen un final aún más espectacular y caótico ya que:

Una vez agotado el combustible nuclear, la estrella se encuentra repentinamente sin presión interna que detenga a la atracción gravitacional. La estrella se colapsa rápida y violentamente. Esto crea en su interior presiones elevadísimas, fusionando a los protones y electrones para crear neutrones y liberando energía en gran cantidad. Las capas exteriores de la estrella absorben esta energía y salen disparadas hacia afuera, mientras el núcleo continúa su colapso. Las capas exteriores se expanden a grandes velocidades formando bellas nebulosidades que son testigos mudos de la violenta explosión. A éste fenómeno se le conoce como supernova. (Luis Felipe Rodríguez)

El otro tipo de estrellas dentro de las pesadas son las que poseen una masa mayor a treinta veces la de nuestro sol. La muerte de ellas es aún muy enigmática y desconcertante pues una vez agotado su combustible su núcleo continúa colapsándose más allá de la etapa de estrella de neutrones hasta formar un hoyo negro.

No obstante en el siguiente vídeo podemos observar otra manera más en la que puede “morir” una estrella. Se trata de un fenómeno que ocurre según los astrónomos cada 10.000 mil años. En el vídeo se puede apreciar como un agujero negro engulle a una estrella rica en gas y helio que se ha acercado más de  lo que debía. La víctima se encontraba en una galaxia a 2,7 millones de años luz de distancia. Las imágenes son simplemente espectaculares.



miércoles, 2 de mayo de 2012

Lingüistas


Por regla general, pareciera ser que el letrado, el que posee más vocabulario y domina mejor el arte de la retórica y la gramática se expresará mejor que aquella persona que tiene escasos o nulos conocimientos de las letras. Sin embargo, sin hacer tanta grulla ni tener una gran elocuencia se puede conseguir erizar cada bello del cuerpo de nuestros receptores y hacer sudar cada poro de su piel con una simple palabra, común, de uso cotidiano, diciéndola en el momento adecuado y de manera sincera. Así lo muestra pues, éste microrrelato del maestro Mario Benedetti, narración extraída de su obra: Despistes y franquezas:

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos esctructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.

De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

— ¡Qué sintagma!
— ¡Qué polisemia!
— ¡Qué significante!
— ¡Qué diacronía!
— ¡Qué exemplar ceterorum!
— ¡Qué Zungenspitze!
— ¡Qué morfema!

 La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: “Cosita linda”.

martes, 24 de abril de 2012

La pureza está en la mezcla


Se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, de tal suerte que nuestras bibliotecas están atiborradas de un sin número de publicaciones patrióticas y de héroes imaginarios. En cierta medida está afirmación tiene algo de razón, y digo en cierta medida puesto que también hay estudios críticos y bien documentados; sin embargo la mayoría de las veces nos encontramos con una enorme historiografía donde permean las construcciones prejuiciosas. Los ejemplos son abundantes: El “bárbaro”, “el esclavo”, “el indio”, el asiático, el campesino o el obrero parecieran ser entes sin historia, su papel no es más que el de meros espectadores en el devenir de los gobernantes, los reyes, los caciques; en suma: de los “otros”.

Lo mismo sucede con la temporalidad. Hasta hace algunos años la historia ha relegado a un segundo plano la “edad media” o “la edad del oscurantismo” en contraposición con “el siglo de las luces” Resulta absurdo de entrada las categorías con las que se relaciona una época de la otra. En España sucede un caso similar. Pareciera que ocho largos siglos de ocupación musulmana han sido borrados en mayor o menor grado de la memoria colectiva. La “España” de Al-Ándaluz no es más que un amargo recuerdo que se intenta arrancar de los ríos, de los bosques y de las cordilleras de la península de la misma manera en que el americano pretende hacerlo de su remanente español tratando de recuperar una ilusoria “pureza”.

Al borrar una sociedad, una población o una comunidad de individuos por el simple hecho de ser “inferiores” se borra también todo su ser, esto es, toda su “cultura” no sin antes aprovecharse en la medida de lo posible de lo que resulte atractivo y beneficioso de ellas. (los arcos lobulados o los canecillos de medio punto en las construcciones románicas españolas son un claro ejemplo de ello) No obstante la gran mayoría de las producciones culturales no corre la misma suerte y al ser ajena e indescifrable sufre el golpe del frío hierro o encuentra su final en el incandescente fuego. Así se consumieron en las llamas una gran cantidad de códices mesoamericanos, los cuales, al considerarse heréticos, de ninguna manera podían sobrevivir ante un dogma establecido. Lo mismo sucede con las incursiones bélicas que al tratar de recaudar el mayor motín posible arrasan con todas las producciones culturales que a su paso encuentran. Así han quedado eternamente varadas en el olvido enormes parcelas de la más íntima creación del hombre, indescifrables, cuyo único acceso a ellas es a través del ensueño y la imaginación. No obstante en el caos también se encuentra la armonía y después de la tempestad viene la calma, la quietud tanto anhelada. Así pues, entre la mescolanza de opresores y oprimidos surge un nuevo hombre cuyo corazón bombea la sangre de ambos grupos. Sus vicios y virtudes para bien o para mal se multiplican produciendo cosas maravillosas. 

Nosotros nos quedamos con la estrofa de una canción que de manera muy cierta dice lo siguiente:

“La pureza está en la mezcla, en la mezcla de lo puro que antes que puro fue mezcla”

martes, 27 de marzo de 2012

Nicolái Gógol y su locura puesta en escena


Desde los cuentos árabes medievales hasta las narraciones de  los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen de la Europa romántica nos encontramos ahora -entre muchos otros ejemplos- con la transportación al plano escénico de un relato. Se trata del cuento “El diario de un loco” del escritor ruso Nikolái Vasílievich Gógol (1809-1852), obra que fuera puesta en escena por vez primera en 1960 al frente de Alejandro Jodorowski.

El relato se encuentra recopilado en el libro Relatos de San Petersburgo, en donde Gógol tomará a la locura como personaje principal de su obra, asunto que también ha sido manejado por sus homólogos  Vsevólod Mijáilovich Garshín en “la flor roja” o  Antón Pávlovich Chéjov en “la sala número seis” y es que como bien lo menciona Leopoldo La Rubia de Prado “Es por todos sabido que las patologías mentales o los estados morbosos, entre otros tipos de desajustes o síntomas de desajustes, han sido motivo y detonante de numerosas obras artísticas a lo largo de la historia”

La narración nos muestra a un hombre con aires de grandeza que escucha y mira cosas que nadie ha mirado o escuchado. Nos delinea la silueta de un funcionario frustrado pero leal a sus ideas, a su razonamiento, nótese la paradoja, el loco es un hombre que piensa, que cuestiona el porqué de las cosas que nos resultarían de lo más comunes:

Qué tiene que ver que él sea gentilhombre de cámara –nos dice- Eso no es más que una distinción; no es una cosa palpable que se pueda comer con la mano. Por el hecho de ser gentilhombre no se le abrirá un tercer ojo en la frente. No tiene una nariz de oro, sino igual a la mía y la de cualquiera; con ella huele, pero no come; estornuda, pero no tose. Varias veces he querido descifrar de dónde proceden esas diferencias. Por qué y para qué soy consejero titular. A lo mejor soy conde o general y sólo parezco consejero titular. A lo mejor yo mismo no sé quién soy.

En éste aspecto me atrevería decir que radica la importancia y la vigencia del cuento: en la lucidez del demente, lucidez que pareciera que se va desmoronando paulatinamente entre cada línea, entre cada párrafo. A final del relato no queda más que cuestionarnos ¿Quién realmente es el loco? El que encerrado es él mismo –como lo mencionara  Gibrán Khalil Gibrán- o el que vive del otro lado de los pabellones, fuera de las paredes del hospicio.

Para leer “El diario de un loco” versión PDF visita: 

martes, 28 de febrero de 2012

De cómo es y no es posible ser un buen escritor


Considero que no hay alguna receta para ser un buen escritor al estilo de un “buen Príncipe” como lo “pregonara” Nicolás Maquiavelo; con esto no quiero decir que no haya pautas, modelos, ciertos patrones que el escritor deba tener en cuenta a la hora de enfrentarse con la hoja en blanco o con la máquina de escribir; sin embargo creo que esos modelos salen sobrando cuando se hay sensibilidad más que  talento; por consiguiente, si no hay algo establecido, tampoco debe haber una antítesis de él. Nada se crea de la nada. Menciono lo anterior por lo dicho en éste poema del escritor Charles Bukowski, en cuyo epígrafe se lee: “ni lo intentes” la razón de ello a continuación:

Así que quieres ser escritor, ¿he?

Si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
A menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
Si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
Si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
Si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
Si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
Si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
Si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
Si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
Si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

No seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
Las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
No lo empeores.
Ni lo intentes.
A menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
A menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

Cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
sí mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

No hay otra manera.

Ni la hubo nunca.

Yo agregaría que si te tomas de manera seria éste poema. Ni lo intentes.

La obra de Bukowski es sin duda muy de él, en cada verso plasma mucho de lo que fue en vida. Su ironía, su humor negro. Un poeta que no ha sido valorado como debería serlo. A continuación otro poema de él titulado curiosamente: “Como ser un buen escritor”

Como ser un buen escritor

Tienes que follarte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos.

sólo toma más cerveza más y más cerveza.

Ve al hipódromo por lo menos una vez
a la semana

y gana
si es posible.

Aprender a ganar es difícil,
cualquier idiota puede ser un buen perdedor.

Y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.

No te exijas.
Dormí hasta el mediodía.

Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.

Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).

Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.

Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las araña sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
más
el exilio
la derrota
la traición

toda esa basura.

Quédate con la cerveza

la cerveza es continua sangre.
Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana

dale duro a esa cosa
dale duro.

Haz de eso una pelea de peso pesado.

Haz como el toro en la primer embestida.

Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.

Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...

entonces no estás listo

Toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay
está bien
igual.

lunes, 30 de enero de 2012

De la muerte nace la vida

Nebulosa de Carina a 7500 años luz de distancia

Las estrellas -como nuestro sol- nacen, evolucionan y mueren. Su aparición, su vida y su muerte no son nada caóticas, sino que obedecen a las reglas precisas que la astrofísica moderna empieza a desentrañar. Pero ¿cómo es que nos damos cuenta de esto siendo la vida del ser humano tan efímera e instantánea? ¿Acaso no podríamos pensar en la eternidad e inmutabilidad del universo? Evidentemente nadie ha vivido lo suficiente como para ver nacer y morir a una estrella; la vida misma de toda la humanidad representa apenas un brevísimo suspiro en el tiempo de vida de una de ellas. El secreto está entonces en contemplar detenidamente el firmamento. En una noche despejada nos daremos cuenta de que el color de las estrellas varía de una a otra; las hay rojas, amarillas y blancas, esto significa que no todas se encuentran en el mismo estado de evolución. La Dra. Silvia Bravo nos comenta que “se han visto nacer y morir estrellas y se han presenciado cambios de estado en algunas otras; esto ha permitido elaborar modelos de evolución estelar bastante satisfactorios que concuerdan con las observaciones cada día más abundantes.”

En términos generales, el proceso comienza cuando el gas y el polvo que se encuentran en el universo van concentrándose por colisiones de las partículas y por atracción gravitacional a lo largo de millones de años hasta formar en algún lugar una enorme nube fría. Conforme el proceso de concentración continúa, empiezan a aparecer núcleos de concentración aquí y allá que son los embriones de los que más tarde surgirán estrellas. Pero ¿cómo es que nos damos cuenta de ello? Pues bien, tal como en el vientre materno, nosotros nos formamos y desarrollamos dentro de nuestra madre, tiempo atrás resultaba imposible saber con exactitud cómo era este proceso, sin embargo, hoy día gracias a los avances tecnológicos se puede observar mediante el uso de rayos X el progreso del embrión  hasta su completo desarrollo. De manera similar pasa con las estrellas, a través de rayos infrarrojos podemos atravesar la enorme placenta de gas y polvo y desentrañar los secretos del nacimiento de las estrellas. Pero ¿De dónde proviene toda está materia de gas y polvo? Es precisamente a estas alturas donde el asunto comienza a ponerse más interesante, pues en su mayoría, éste gas y polvo son el resultado de la muerte de otra estrella, la cual vivió por miles de millones de años. Cuando  una estrella está por morir se expande de tal suerte que agota en poquísimos años su combustible, llegándose a colapsar sobre si misma creando una supernova que puede eclipsar a toda una galaxia. La intensa explosión arroja las capas exteriores de la estrella al espacio y produce potentes ondas de choque. Los restos de la estrella y el material que encuentra se calientan hasta los millones de grados y pueden emitir una intensa radiación en rayos X durante miles de años. Una vez que la estrella ha “muerto” se le conoce al resto de gas y polvo dejado tras de su colisión como nebulosa. Precisamente es dentro de las nebulosas dónde nace la vida.

De una explosión similar se creó nuestro sistema solar, la tierra donde habitamos y la luna que ha sido inspiración por centenares de siglos a poetas y enamorados.

De la misma manera nuestro sol, nuestra estrella más cercana, algún día agotará su combustible expandiéndose y colapsándose a sí mismo para crear nuevamente la vida.

A continuación un impresionante video creado a partir de miles de imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble. Se trata de la nebulosa de Orion, ubicada a unos 1350 años luz de distancia. 

lunes, 23 de enero de 2012

Soy un pobre vagabundo...


“Pocos grupos han trascendido tanto con tan poco” es una de las diversas expresiones de respeto que se les muestra a la banda tapatía de: El Personal, expresión que en gran medida tiene mucho de razón, pues basta realizar una búsqueda somera para encontrarnos acaso con muy pocos datos sobre está mítica banda.

Y es que hasta hace apenas unos pocos días tuve la oportunidad de apreciar la música de esta agrupación de finales de la década de los 80’s, así mismo conocí un poco sobre la vida de Julio Haro, quien fuera el vocalista, escritor y timón de la banda, cuya muerte le llegó un 4 de enero de 1992 a causa del sida.

Poco más pude encontrar sobre éste quinteto, no obstante tanto su habilidad para mezclar diferentes tipos de música como la genialidad e irrelevancia en las letras de Julio me incitan a homenajearlos en esté pequeño espacio.


lunes, 9 de enero de 2012

El universo en lo desconocido




¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas? Con esta interrogante comienza Bertolt Brecht su poema Preguntas de un obrero que lee, en el cual, con un agudo sentido del humor, el escritor alemán nos recuerda que también los otros, los anónimos, han colaborado a sobremanera en el paulatino “desarrollo” de la humanidad.

La misma pregunta fue replanteada algún tiempo después por el historiador italiano Carlo Ginzburg, quién nos comenta que pese a que las “fuentes nada nos dicen de aquellos albañiles anónimos, la pregunta conserva toda su carga” ¡Y en efecto que conserva toda una carga histórica, social, cultural, religiosa, etc.!, asunto que nos obliga a fijar más nuestras miradas en los detalles, en lo concreto, en lo particular; a rescatar del archivo a ellos, los “desconocidos”, y escribir día a día tú historia, nuestra historia, su historia; la que algún día fue solamente de reyes, caudillos y gobernantes.

Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida, ¿quién la volvió a levantar otras tantas?
Quienes edificaron la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales Roma la grande. Sus césares ¿sobre quienes triunfaron?
Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes ¿sólo tenía palacios?
Hasta la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo?
César venció a los galos. ¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida. ¿Nadie lloró más que él?
Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años. ¿Quién ganó también?
Un triunfo en cada página. ¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años. ¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.
Bertolt Breacht

martes, 3 de enero de 2012

Algunas consideraciones sobre la escritura de la historia



De sobra sabemos el nulo interés que tienen los lectores hoy día sobre todo aquello, o casi todo lo que tenga que ver con las ciencias del espíritu humano, y en particular con la más antigua de estás, a saber, la historia. Si bien no es mi intención decir cómo es que debe escribirse la historia si pretendo, en la medida de lo posible, colaborar con lo que he aprendido cultivando la disciplina de Clío.

“¡No es que el mexicano no lea, sino que el historiador no ha sabido cómo llegarle!” Y son muy ciertas estás palabras mencionadas por una gran maestra. Y es que, una de las cosas que me han quedado claras en el transcurso de mi licenciatura, es que los sabios del quehacer histórico no han sabido -o no han querido- transmitir su conocimiento de tal manera que sea entendible tanto a los doctos como a los escolares, Marc Bloch lo anhelaba, sin embargo nos decía que esa cualidad era un privilegio que se le otorgaba sólo a unos cuantos. Más aun, me atrevo a decir que a través de la constancia y la persistencia todos tendríamos acceso a ese “privilegio”, no en vano un refrán popular nos dice: “la práctica hace al maestro”.

Considero que la literatura es una gran herramienta para el historiador pese a que por tanto tiempo –como lo menciona Roger Chartier- la historia haya soslayado a la clase de los relatos y haya borrado las figuras propias de su escritura reivindicando su cientificismo, y es precisamente esté cientificismo el que la ha alejado de su ceno materno, volviéndose engreída y arrogante, accesible sólo para un sequito de investigadores.

Pienso en una historia más sencilla, breve y llana. Una historia cuya escritura sea modesta, sin tantas pretensiones metódicas sino solamente las necesarias. Considero que si el historiador logra hacer llegar el resultado de sus investigaciones al total de las masas se obtendrían grandes beneficios: el fomento a la lectura, el enriquecimiento cognitivo y un aprendizaje un tanto moral a través de la imaginación podrían ser acaso unos cuantos, inclusive, de lo más necesarios hoy día.