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miércoles, 3 de octubre de 2012

Mi juventud

Texto de León Felipe




No me maquillo los ojos
ya los tengo rojos,
un tono negro alrededor
antifaz de la fiesta del terror,
pues vivo de noche
como el nahual,
de un lado a otro
por la maldita ciudad.
Con mis botas puestas,
con un caguamon,
sin caminar por la banqueta,
así ando yo;
a pincel como vago,
soñando que vuelo
con elefantes de colores,
con la madrugada, la luna y las estrellas
yo me elevo.
Como dijo José Alfredo:
“Nada me han enseñado los años
otra vez a tomar con extraños”

jueves, 14 de junio de 2012

Hacía la cruz extrema

Cruz de Atocha


Texto de Ashoka-León

Porque si no llego hasta ella
todo habrá sido un fracaso.
No en vano caminé todo el día
buscando su silueta,
y saciando la sed de amargo
para poder más fácil encontrarla.
Ya con la sangre nueva 
que corre por mis venas,
la miro serena a lo lejos,
alumbrando cual faro al navegante.
Me hidrato más para festejar
la cruz que alumbra el horizonte.
Me despierto sin agua en las pupilas
y con la luz del sol golpeándome la cara.
¡la he alcanzado!
La cruz está sobre mi espalda.

Cargando con la cruz
y no es la de Jesús,
con flores en mano
y malos olores.
¡Cruda realidad has tocado mi sensibilidad!
¡Oh! Monstruos nocturnos
no toquen mas tambores,
estruendos mentales,
ácidos colores,
voces chillonas,
malhumorantes sabores.
Cruces color neón,
solo las veo por las noches,
hoy cargo esa cruz
pálida, sin aliento;
¡En serio!
No es la de Jesús.

Felipe es medio día,
¡Despiertaaaaaaaa!
¿Felipe? No, el ya se fue,
sintió hormigas en los pies;
¿Por cargar la cruz de neón?
Ya, en serio, no es la de Jesús.

miércoles, 6 de junio de 2012

De roll

Texto de León Felipe


Despierto donde nace el sol,
prendo un cigarro y paro un camión.
Espero a mis amigos mientras veo nubes;
rueda rueda y rueda hasta el arco electrónico;
donde nos paramos alzamos dedo
y  nos vamos volando
en dragones de 50 toneladas;
tienen cuernos, cola y hocico, hasta sacan fuego.
¡Cuidado! caracoles voladores, dragones de colores
y estrellas en el suelo.


martes, 15 de mayo de 2012

Amargo


Texto de León Felipe

Hablando con mi amargo corazón,
más no aburrido como el peyote
que he comido me encuentro hoy.
Pensando en mi amor perdido,
en los días transcurridos sin razón;
deseando volver al nido, ese
que construimos bebiendo, fumando,
trabajando y agarrados de la mano
del ángel enamorado que nos unió.

Ahora con valor, tranquilo, sobrio y
sin permiso te digo amigo mío que me dolió.
No sé si recuperar mi libertad para
ver cual niño perdido tu falta de amor;
más también pienso que lo único y
más feliz en ese nido no era mi libertad,
sino los ojos cafés que me miraban al llegar
y me hacían sentir que no había nada en el mundo
que me faltara, teniendo un nido junto a tus labios,
tu cuerpo, tus ojos y tu amor.

Soledad en mi amargo corazón existe hoy,
por el amor que he perdido y te cuento yo;
que al sentir frió recuerdo tu suave mirar
que me proporciono calor.
¿Por qué la felicidad viene solo
acompañada de tu amor?
Por que mis compromisos
cumplidos me llenan de logros,
pero son tan vacíos como la cama
en que me encuentro metido
sin tus ojos bonitos que al mirarme
me quitaban el frió, me arrancaban el corazón,
lo guardaban entre su pecho y yo
simplemente dormía y dormía y dormía
y olvidaba la razón.

¡Y los que esperamos nada!
Vuelve al nido, al pinche pozo
donde estabas,
jugando a ser quien no eres
y jugando al ser y no eres;
por que razón eres quien no eres
y por que razón me dejas en la nada,
¿Por qué te fuiste corazón solitario?
¿Por qué mi amor es por ti un letargo?
que tu creaste por que fuimos.
¡Infieles!
¡Infieles los corazones rebeldes!;
a los amores sinceros nos apaciguan con TV,
con malas flores y de paso malos amores.

Hoy me decidí a ser libre por fin,
sin limites, sin tiempo, sin agendas,
inspirado por la luna y la calle siniestra.
Y los versos se resumen en leyendas cotidianas,
mas no en agendas ni placeres.
Solitarios en la luna,
en las pocas estrellas,
en cantares en versos,
en siniestros besos
de la arena pesada,
en alcohol y marihuana.

Me mataste y no quise morir,
encontré un lugar aquí,
en mi corazón él, la, sin razón,
en el pason que me di de alcohol
y que me hizo pasar esta sensación.
¡Tantos años!
Pareces tan madura,
pues al pensar que eras dura
no imagine imaginar que eras tu
quien te querías alejar.
Estoy borracho otra vez
recupero mi alma y quien va a caer.
Y ahora pinto un dedo con tinta que va a llover,
duele el tatuaje, que muera el amor,
que viva la libertad, el desierto, la selva
y este pinche lugar.


viernes, 27 de enero de 2012

La obra de León Felipe

Hoy, nuestra primer colaboración en el apartado "la obra de".

Texto: León/Sin título

Cuarto compartido, vida familiar,
reglas sin cumplir, palabras nada más;
occidente familiar, patriarcado inmoral,
tapaderas en el rostro, mascaras en carnaval
tristes de acatar; y diablos, borracheras,
imprudencias que hacen temblar sociedades
aplacadas con un tonto militar.

Estrellas que ni siquiera brillan
pegadas con plastilina,
soles que se apagan con un botón,
perillas que controlan fuego,
volantes de naves que no pasan del suelo
y las nuevas escuelas de obreros.

Escupo en el pavimento,
¿Qué le pasa a la gente que ve tan raro?
¿Acaso tengo mirada de loco?
Es tan catastrófico que no se vean
las estrellas desde las azoteas
y estemos mareados con el sueño
de la nueva limusina  naranja
que no nos han entregado.

Navegamos por la vida sin luz de noche,
pocas veces luna llena, la esquina obscura
y  la muerte con tenis jordan.
Estoy tan triste que ya no crean en las estrellas fugaces;
me imagino ellas también se sienten solas
cuando pasan por el oriente, pero confió
que son felices cuando las admiran en el desierto
con frutas de amargos gajos, espejos gigantes
y águilas, también venados, fuegos incontrolables,
granos amarillos y bailables de rocas
al ritmo del djembe negro que transporta música
al viento y a mi cuerpo.

Por eso pregunto qué le pasa a la gente
que no cree en estrellas fugaces,
en cactus cósmicos
y en universos mentales.