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miércoles, 25 de enero de 2012

Dicotomías al amanecer


Esperas ansioso el día, inerte, recargado frente a la estación. El indomable frío te carcome los huesos y la pesada noche se deja sentir en tu espalda, tus piernas, tus dedos y en tus fatídicos ojos. Quieres recostarte, descansar, cerrar tus parpados al menos un segundo y despertar en tu habitación, respirando el invierno en Coruña; sin embargo la insensatez de los uniformados te obliga a estar alerta y no quisieras darte el lujo siquiera de pestañear. 

 Cruzaste el atlántico con la intención de conocer más sobre la cultura que había “predicho” el fin del mundo y ahora te ves despojado de tus objetos, tu dinero, tus papeles y por si eso fuera poco también de tu dignidad, o lo que quedaba de ella, tantas veces pisoteada. Son menos quince para la una, y sólo esperas, ansioso, ver la luz del sol.

domingo, 1 de enero de 2012

La locura

Martín S
"Casa de Locos III (loco cagando)"
Acrílico, Oleo sobre lienzo, 30X30 cm.
"Casa de Locos III (loco cagando)"
Acrílico, Óleo sobre lienzo, 30 x 30 cm.
2009
“Pero yo no quiero estar entre locos” señaló Alicia, “Oh, no puedes evitarlo” dijo el Gato “aquí todos estamos locos. Yo estoy loco, tú estás loca”. “¿Cómo sabes que estoy loca?” preguntó Alicia. “Debes estarlo”, dijo el Gato. “De otra forma no habrías venido aquí”.
Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas.

Porque no hay mayor loco que el que cree estar loco. ¿Quién dudaría de su cordura estando entre locos? La loquera está en nuestra naturaleza y la sensatez se inventó para repelerla. De sobra sabemos que aquella persona que dice estar cuerda está en realidad loca. El demente declarado, por el contrario, enfrenta su destino recluido en una sala ingiriendo medicamentos de por vida; discute con sus muertos quienes saben  que tiene la razón, e ignora a los vivos quienes creen tenerla.