martes, 29 de mayo de 2012

XXVIII Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción


El Gobierno del Estado de Puebla a través del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y la Casa del Escritor, convoca al: “XXVIII Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción”, en el que podrán participar escritores residentes en el país con un cuento inédito en español de 15 cuartillas máximo. La Recepción de trabajos concluirá el 31 de agosto del 2012.

Para más información sigue el siguiente enlace

sábado, 19 de mayo de 2012

La fotografía de Lee Jeffries


Se dice que tras un encuentro casual con una joven de la calle, Lee Jeffries, que en ese entonces se dedicaba a retratar eventos deportivos, cambió su perspectiva total acerca de su fotografía dedicándose desde entonces a hacer del indigente, del errante o de la gente sin hogar el objeto de su arte.

Dicha, coraje, soledad, sueños y tristeza es lo que expresa cada poro, cada céntimo de la piel y cada arruga de los personajes que le sirvieron de modelo a éste fotógrafo.

La verdad es que cada retrato nos toca, dicho de otra manera, su obra no generan indiferencia por parte de quien la mira.











Para conocer más de la obra de éste artista visita el siguiente enlace

jueves, 17 de mayo de 2012

De la enorme virtud y facultad de la memoria

Azulejo con episodios de la vida de San Agustín.
Monasterio de Santa Cruz, Coimbra.

Continuando, pues, en servirme de las potencias de mi alma… vengo a dar en el anchuroso campo y espaciosa jurisdicción de mi memoria, donde se guarda el tesoro de innumerables imágenes de todos los objetos que de cualquier modo sean sensibles, las cuales han pasado al depósito de la memoria por la aduana de los sentidos…

 Allí están guardadas con orden y distinción todas las cosas, y según el órgano o conducto por donde ha entrado cada una de ellas, como, por ejemplo, la luz y todos los colores, la figura y hermosura de los cuerpos, por los ojos; todos los géneros y especies que hay de sonidos y voces, por los oídos; todos los olores, por el órgano del olfato; todos los sabores, por el gusto; y finalmente, por el sentido del tacto, que se extiende generalmente por todo el cuerpo, todas las especies de que es duro o blando, caliente o frío, suave o áspero, pesado o ligero, ya sean estas cosas exteriores, ya interiores al cuerpo. Esta capacísima aula de la memoria recibe, en no sé qué secretos e inexplicables senos que tiene, todas estas cosas, que por las diferentes puertas de los sentidos entran en la memoria y en ella se depositan y guardan, de modo que puedan volver a descubrirse y presentarse cuando fuere necesario.. Mas ¿quién sabe ni podrá decir cómo fueron formadas estas especies o imágenes, no obstante que claramente consta por qué sentidos fueron atraídas y guardadas allí dentro?

Porque aun cuando estoy a oscuras y en silencio, si yo quiero, saco en mi memoria varios colores y hago distinción entre lo blanco y lo negro, y entre los demás colores que quiero; y los ruidos o sonidos no se presentan entonces ni perturban lo que estoy considerando, y que ha entrado por los ojos; siendo así que también los sonidos están allí, aunque puestos como separadamente y escondidos. Porque también, si me agrada, pido que salgan ellos, y al instante se me presentan; y entonces, sin mover la lengua y callando la garganta, canto en mi interior todo lo que quiero. Y no obstante que están allí también las dichas imágenes de los colores, no se mezclan con estotras, ni sirven de estorbo cuando se está disfrutando aquel otro depósito de imágenes que entraron por los oídos.

Del mismo modo recuerdo a mis solas, cuando quiero, todas las demás cosas, cuyas imágenes entraron a juntarse en la memoria por los otros sentidos; y sin oler cosa alguna, discierno entre el olor de los lirios y de las violetas; y sin valerme del gusto ni del tacto, sino solamente repasando las especies que enviaron a mi memoria estos sentidos, prefiero la dulzura de la miel a la del arrope, y lo que es suave a lo que es áspero.

Todo esto lo ejecuto dentro de la gran aula de mi memoria. Allí se me presentan el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que mis sentidos han podido percibir en ellos, excepto las que ya se me hayan olvidado…

Grande es, Dios mío, esta virtud y facultad de la memoria; grandísima es y de una extensión y capacidad que no se le halla fin…

Esto me causa grande admiración y me tiene atónito y pasmado, Los hombres por lo común se admiran de ver la altura de los montes, las grandes olas del mar, las anchurosas corrientes de los ríos, la latitud inmensa del océano, el curso de los astros, y se olvidan de lo mucho que tienen que admirar en sí mismos. No admiran ellos que cuando yo nombraba estas cosas que acabo de decir no las estaba viendo con mis ojos; y no obstante, era preciso, para nombrarlas, que interiormente viese en mi memoria los montes, las olas, los ríos y los astros, que son cosas que he visto, y el océano, de que otros me han informado; y que se me presentasen con tan grandes espacios y extensión como tienen en sí mismos, y como si los estuviera viendo con mis ojos. Tampoco cuando vi estas cosas se me introdujeron por los ojos ellas mismas; ni son ellas las que están dentro de mí en el depósito de mi memoria, sino solamente unas imágenes suyas; también sé y conozco clara y distintamente por cuál de los sentidos de mi cuerpo ha entrado cada una de ellas y la impresión que han hecho en mi memoria.
San Agustín

miércoles, 16 de mayo de 2012

La fotografía de Vladimir Artazov


¿Cómo representar el quehacer diario del género humano? Dicho de otra forma ¿De qué manera podríamos reproducir en un objeto inanimado todas ese cúmulo de emociones, de sentimientos, costumbres, necesidades, dichas, placeres y miedos propios del hombre? El fotógrafo checo Vladimir Artazov pareciera tener una muy buena respuesta a dicha interrogante, pues hace de un simple clavo o un objeto de metal el receptor de todas esas sensaciones tan “complicadas” que alegamos propias del género humano.
 







martes, 15 de mayo de 2012

Amargo


Texto de León Felipe

Hablando con mi amargo corazón,
más no aburrido como el peyote
que he comido me encuentro hoy.
Pensando en mi amor perdido,
en los días transcurridos sin razón;
deseando volver al nido, ese
que construimos bebiendo, fumando,
trabajando y agarrados de la mano
del ángel enamorado que nos unió.

Ahora con valor, tranquilo, sobrio y
sin permiso te digo amigo mío que me dolió.
No sé si recuperar mi libertad para
ver cual niño perdido tu falta de amor;
más también pienso que lo único y
más feliz en ese nido no era mi libertad,
sino los ojos cafés que me miraban al llegar
y me hacían sentir que no había nada en el mundo
que me faltara, teniendo un nido junto a tus labios,
tu cuerpo, tus ojos y tu amor.

Soledad en mi amargo corazón existe hoy,
por el amor que he perdido y te cuento yo;
que al sentir frió recuerdo tu suave mirar
que me proporciono calor.
¿Por qué la felicidad viene solo
acompañada de tu amor?
Por que mis compromisos
cumplidos me llenan de logros,
pero son tan vacíos como la cama
en que me encuentro metido
sin tus ojos bonitos que al mirarme
me quitaban el frió, me arrancaban el corazón,
lo guardaban entre su pecho y yo
simplemente dormía y dormía y dormía
y olvidaba la razón.

¡Y los que esperamos nada!
Vuelve al nido, al pinche pozo
donde estabas,
jugando a ser quien no eres
y jugando al ser y no eres;
por que razón eres quien no eres
y por que razón me dejas en la nada,
¿Por qué te fuiste corazón solitario?
¿Por qué mi amor es por ti un letargo?
que tu creaste por que fuimos.
¡Infieles!
¡Infieles los corazones rebeldes!;
a los amores sinceros nos apaciguan con TV,
con malas flores y de paso malos amores.

Hoy me decidí a ser libre por fin,
sin limites, sin tiempo, sin agendas,
inspirado por la luna y la calle siniestra.
Y los versos se resumen en leyendas cotidianas,
mas no en agendas ni placeres.
Solitarios en la luna,
en las pocas estrellas,
en cantares en versos,
en siniestros besos
de la arena pesada,
en alcohol y marihuana.

Me mataste y no quise morir,
encontré un lugar aquí,
en mi corazón él, la, sin razón,
en el pason que me di de alcohol
y que me hizo pasar esta sensación.
¡Tantos años!
Pareces tan madura,
pues al pensar que eras dura
no imagine imaginar que eras tu
quien te querías alejar.
Estoy borracho otra vez
recupero mi alma y quien va a caer.
Y ahora pinto un dedo con tinta que va a llover,
duele el tatuaje, que muera el amor,
que viva la libertad, el desierto, la selva
y este pinche lugar.